Hundertwasserhaus es un complejo residencial con un aspecto muy original construido entre 1983 y 1986.
La construcción, obra del pintor Friedensreich Hundertwasser, parece un colorido puzle, obra de un niño, en la que los suelos no son rectos, sino ondulados, y donde en el interior de las habitaciones crecen árboles cuyas ramas asoman por las ventanas.
En el exterior, todo son colores y formas fantasiosas que deleitan a los turistas, poco acostumbrados a una arquitectura tan especial.
Hundertwasserhaus es una de las principales atracciones de Viena y forma parte del patrimonio cultural austriaco.
La forma y los colores de los inimaginables edificios invitan a soñar que es posible cambiar el mundo.
Junto a los edificios también se puede visitar un coqueto centro comercial realizado en el mismo estilo (Hundertwasser Village), además del Museo Hundertwasser donde se exponen las obras del original artista.



